"Ces yeux ne t’appartiennent pas… où les as-tu pris?"

Mirarlo fijamente a los ojos,
esos ojos oscuros y eternos,
suspirar...
y con un pequeño gesto,
detener el tiempo.
No existirá más que ese momento,
entre tanto ruido de la ciudad,
todo estará en calma;
todo estará en calma;
sentirá en sus labios el sabor de sus besos,
y el tacto de su piel.
Tendrá frente a ella
ese silencio que esconden sus pupilas
y con cada segundo,
volverán a armar cada una de sus piezas rotas,
como lo hacen cada vez que se encuentran.
como lo hacen cada vez que se encuentran.
Empezando por el corazón...
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